ANALISIS CRITICO DE LA REUNION DEL PARTIDO HISTORICO
Análisis crítico de la reunión del Partido Histórico
Sindicato SINTRAEMDES – 4 de junio de 2026
Falta de metodología y dirección de la reunión
La reunión dejó una sensación contradictoria. Por un lado, evidenció la existencia de una base social comprometida, integrada por ambientalistas, sindicalistas, líderes comunitarios, estudiantes y militantes dispuestos a trabajar por la campaña presidencial. Por otro lado, mostró importantes debilidades organizativas que siguen impidiendo la consolidación de una estructura política sólida y eficaz.
No existió un orden del día formal, ni una agenda previamente acordada, ni una metodología que permitiera transformar las intervenciones en decisiones concretas. La reunión avanzó mediante una sucesión de discursos, opiniones, denuncias y propuestas que, aunque valiosas, no fueron sistematizadas ni organizadas alrededor de objetivos verificables.
Muchas propuestas, pocos compromisos
Como consecuencia de esa falta de estructura, la mayoría de las iniciativas quedaron en el terreno de las buenas intenciones. Se habló de movilización, defensa del agua, testigos electorales, trabajo con jóvenes, recorridos territoriales, comunicaciones y vigilancia electoral, pero prácticamente ninguna propuesta terminó convertida en un acuerdo vinculante.
No se definieron responsables concretos, fechas de cumplimiento, mecanismos de seguimiento ni formas de rendición de cuentas. En términos prácticos, las tareas continuaron dependiendo de la voluntad individual de quienes decidieran asumirlas. La organización siguió descansando más en el entusiasmo de la militancia que en una estructura capaz de coordinar esfuerzos.
Ausencia de autocrítica organizativa
Durante la reunión aparecieron numerosas críticas sobre la campaña y sobre las dificultades observadas en la primera vuelta electoral. Se mencionaron problemas de coordinación, fallas logísticas, dificultades con los testigos electorales, falta de información y dudas sobre el manejo de recursos.
Sin embargo, no se realizó un análisis colectivo serio sobre las causas de esas falencias. Tampoco se construyó una discusión orientada a identificar soluciones concretas. Las críticas fueron expresadas, pero no procesadas políticamente. El resultado fue una acumulación de inconformidades sin una ruta clara de corrección.
La ausencia de los directores de las Casas Cepeda
Uno de los hechos más llamativos fue la ausencia de los directores y responsables políticos de las tres (3) Casas Cepeda que existen en Bucaramanga, precisamente cuando gran parte de la discusión giró alrededor de problemas de coordinación, recursos, testigos electorales y funcionamiento de la campaña.
Varios asistentes formularon preguntas directas sobre la organización territorial, los apoyos prometidos, la situación financiera de los testigos y el papel de las estructuras de campaña. Sin embargo, quienes tenían la responsabilidad de responder esas inquietudes no estuvieron presentes.
La ausencia de esos dirigentes impidió un debate transparente sobre los aciertos y desaciertos de la campaña. También privó a la militancia de la posibilidad de escuchar explicaciones, plantear críticas directamente y construir soluciones conjuntas. En una coyuntura electoral decisiva, esa ausencia fue percibida por algunos asistentes como una señal de desconexión entre la dirección y la base política.
Una reunión de voluntarios más que de dirigentes
En varios momentos quedó la impresión de que quienes sostenían la reunión eran principalmente activistas, líderes sociales y voluntarios que realizan el trabajo territorial cotidiano.
Por el contrario, la presencia de cuadros directivos con capacidad de decisión fue limitada. Esto produjo una situación particular: abundaban las propuestas y las preocupaciones, pero escaseaban las personas con autoridad suficiente para asumir compromisos institucionales en nombre de la campaña.
La consecuencia fue que muchas preguntas quedaron abiertas y numerosas inquietudes no encontraron respuesta.
¿Asamblea o reunión de buenas voluntades?
Aunque en varios momentos se habló de una asamblea, lo ocurrido difícilmente puede calificarse como tal.
Una asamblea implica reglas de deliberación, presentación de propuestas, discusión organizada, adopción de acuerdos, votaciones cuando sea necesario y definición de responsables. Ninguno de esos elementos estuvo claramente presente.
Lo que realmente ocurrió fue una reunión amplia de simpatizantes, activistas y militantes que compartieron preocupaciones y propuestas sin llegar a construir decisiones colectivas formalmente adoptadas.
Más que una asamblea, fue una reunión de buenas voluntades.
El papel de los jóvenes
Uno de los aspectos más positivos de la jornada fue la participación de jóvenes vinculados a la UIS y a la Coordinadora Popular por la Vida.
Mientras muchas intervenciones se concentraban en señalar errores, advertir riesgos o expresar inconformidades, los jóvenes insistieron en la necesidad de actuar. Hablaron de organización territorial, pedagogía electoral, movilización, trabajo barrial, testigos electorales y construcción de agenda común.
En varios momentos pareció que intentaban rescatar una dinámica organizativa que otros sectores reconocían como necesaria, pero que aún no lograban materializar.
El predominio de la crítica sobre la acción
Una característica recurrente de la reunión fue la abundancia de diagnósticos y la escasez de decisiones.
Muchos participantes identificaron correctamente problemas organizativos, errores de coordinación y amenazas políticas. Sin embargo, la discusión tendió a quedarse en la crítica sin avanzar hacia mecanismos concretos para resolver las dificultades identificadas.
La reunión produjo más análisis que organización y más preocupaciones que planes de acción.
Movimiento social versus partido político
La jornada también dejó en evidencia una tensión de fondo. Existe una importante capacidad de movilización alrededor de causas como la defensa del agua, el páramo de Santurbán, los derechos sociales y la justicia ambiental.
Sin embargo, una cosa es un movimiento social y otra un partido político.
Un partido requiere estructura, responsabilidades definidas, coordinación territorial, mecanismos de control, formación de cuadros, seguimiento de tareas y capacidad de ejecución. La reunión mostró que todavía existe una distancia considerable entre la fuerza social acumulada y la consolidación de una organización política disciplinada y eficaz.
Transparencia y manejo de los recursos de campaña
Uno de los temas que generó mayor inquietud entre varios asistentes fue la falta de información clara sobre los recursos económicos de la campaña en Santander. Durante la reunión se formularon preguntas relacionadas con los apoyos a testigos electorales, la financiación de las avanzadas, el funcionamiento de las Casas Cepeda y los recursos disponibles para afrontar la segunda vuelta. Sin embargo, las respuestas fueron parciales y no se presentó un balance financiero detallado.
Se informó que la coordinación de la campaña en Santander quedó bajo la responsabilidad de Luis Fernando Cote, dirigente con trayectoria política proveniente del Partido Liberal. No obstante, durante la reunión no se conocieron informes públicos sobre el presupuesto asignado al departamento, los recursos efectivamente ejecutados ni los criterios utilizados para su distribución territorial.
La ausencia de información detallada alimentó dudas y comentarios entre algunos asistentes. Varias personas manifestaron no conocer cuánto dinero había llegado desde la dirección nacional de la campaña ni cuál había sido su destino específico. Tampoco se presentaron reportes de ejecución presupuestal, balances financieros o mecanismos de rendición de cuentas ante la militancia.
En distintos espacios políticos han circulado rumores sobre la existencia de importantes recursos asignados para Santander tanto en la primera como en la segunda vuelta. Sin embargo, durante la reunión no se aportaron documentos, cifras oficiales ni elementos verificables que permitieran confirmar o desmentir tales versiones.
Más allá de la veracidad de esos rumores, el problema político de fondo es la falta de transparencia percibida por una parte de la militancia. Cuando no existen informes públicos claros sobre ingresos, gastos y resultados, inevitablemente aparecen especulaciones, desconfianza y cuestionamientos. Una organización que aspira a gobernar el país debería asumir como principio básico la rendición periódica de cuentas ante sus propios simpatizantes y voluntarios.
La reunión dejó una pregunta abierta que no obtuvo respuesta: ¿cuáles fueron exactamente los recursos asignados a Santander, cómo se distribuyeron, quiénes los administraron y cuáles fueron los resultados obtenidos con esa inversión política? La ausencia de información verificable impide emitir conclusiones definitivas, pero sí pone de manifiesto una necesidad urgente de mayor transparencia y rendición de cuentas.
Conclusión general
La principal conclusión de la reunión es que el problema central no parece ser la falta de compromiso de la militancia. Por el contrario, abundan personas dispuestas a trabajar, movilizarse y asumir responsabilidades.
La dificultad principal sigue siendo organizativa.
Había energía política, pero poca coordinación. Había propuestas, pero pocos compromisos. Había críticas, pero escasas soluciones estructuradas. Había voluntad de lucha, pero ausencia de mecanismos claros para convertir esa voluntad en resultados.
La imagen que deja la reunión es la de una base social que intenta empujar un proyecto político hacia adelante mientras la estructura partidaria todavía no logra consolidarse plenamente. Los jóvenes parecen comprender la urgencia del momento y buscan pasar de la discusión a la acción. La pregunta que queda abierta es si la dirigencia será capaz de construir la organización necesaria para acompañar ese esfuerzo o si continuará dependiendo únicamente del voluntarismo de sus militantes.

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