De la ilusión democrática al golpe jurídico: crónica de una dictadura disfrazada”
Orejón; hablando de orejas… por Rubén Fernando Morales Rey
Dr. Arenas: por ver esta frase en su artículo de Vanguardia —“último presidente”— del Dr. Sergio Arenas, Leer Aquí La Nota “Colombia podría pasar de una democracia a una dictadura constitucional”, sin conocer al columnista, fui devorando el escrito y pensé que era un ciudadano que, con mucha gala de honestidad, quería reconocer la realidad política y jurídica de una dictadura constitucional actualmente vigente y en pleno furor en Colombia.
Me equivoqué. Averigüé y se trata de un representante recién elegido del Centro Democrático por Santander. Obvio, caí en la lectura sin calcular el desenlace, que fue una brutal comedia de máscaras: un diálogo con encubrimiento de las propias orejas; una obra de arte para torcer hechos reales y evidentes. Obvio, escrito de otro columnista de Vanguardia Liberal.
Lo evidente: hay una dictadura constitucional vigente hoy en Colombia, dada por una justicia torcida, totalmente politizada, con una política llevada a los estrados judiciales con un objetivo claro: destruir al progresismo. Pensé en principio que era un escrito objetivo y que se refería a esa dictadura constitucional hoy más vigente que nunca en Colombia… pero me equivoqué.
Veamos lo objetivo: desde agosto de 2022 han ocurrido una cadena diaria, ininterrumpida, de golpe tras golpe jurídico —que son los más peligrosos por lo cobardes—, blandos y constitucionales, dados contra todas las reformas sociales: salud, trabajo, pensiones, agrarias, etc. Golpes propinados por la judicatura, el CNE o el registrador, sin excepción, contra todo lo que les huela a progresismo o a proyectos del cambio. Nada les importa; por tener “fuero” que los protege de investigaciones judiciales, hacen torcidas interpretaciones y abusos de la Constitución y la ley en una dictadura constitucional. Si eso es hoy, ¿cómo será luego que logren su objetivo? ¿Otra UP? ¿O 100.000 más? Ver película Nuremberg.
Veamos una perla, o botón de muestra: el golpe dado por Ibáñez y C-Amargo al usar, dictatorialmente, “medidas cautelares de suspensión” para parar, dañar y vetar los decretos de “emergencia económica”; una facultad abusiva tomada, totalmente contraria a la Constitución. Es una facultad que no tienen y que, además, le está prohibida a la Corte Constitucional, prohibición nada menos que establecida en una sentencia de constitucionalidad de 1994, norma y precedente de rango constitucional, proferida por la “Corte de Oro” de 1991, con los magistrados progresistas Carlos Gaviria Díaz y José Gregorio Hernández. Es una sentencia en cosa juzgada constitucional de obligatorio acatamiento, so pena de incurrir en presunto prevaricato.
¡Ah, carajo! ¿No les da vergüenza a C-Amargo e Ibáñez que los maestros José Gregorio Hernández y Carlos Gaviria, de la Corte de Oro, les recuerden que están incursos en presuntos prevaricatos? Porque, a sabiendas de que los decretos de emergencia económica no tienen medidas cautelares, tercamente, en vacaciones, prepararon un golpe jurídico: decretaron medidas cautelares de suspensión, dañaron el auxilio para las inundaciones de Córdoba y afectaron inhumanamente a nuestros hermanos. No solo no están autorizados: no es de sus facultades proferirlas y no tienen norma para hacerlo. Se pasaron por la galleta que, además, están prohibidas… carajos mañosos, veamos los presuntos prevaricatos.
Otra perla: golpe sucio contra el progresismo, malinterpretando la Constitución en la ley estatutaria de elecciones y consultas (1475, numeral 7). No existiendo consulta en octubre de 2025 —porque el Tribunal Contencioso de Cundinamarca la anuló en sentencia de primera instancia, confirmada por la honorable Corte Suprema de Justicia como improcedente—, el CNE y el registrador, en presunto prevaricato, dijeron que la consulta del PH sí existió. Un abrupto contra sentencias constitucionales en firme. ¿Qué es esa grosería presuntamente delictual? Pues golpe de Estado, porque fue un sucio misil que dividió al progresismo: golpe y dictadura constitucional a todo nivel… carajo.
Colombia se parece a mi carrito Renault 4 rojo, cuando me iniciaba en el arte de manejar; mis amigos lo llamaban, o apodaban, “el Renolete… ciudad de Bolivia”, porque andaba de “golpe en golpe”.
Golpes blandos dictatoriales de la Corte Constitucional, Consejo de Estado y Corte Suprema, junto con el CNE y el registrador, contra todas las reformas y temas del progresismo: una orquesta sinfónica judicial contra “Macondo”.
Así, Dr. Arenas: gracias por el principio; me entusiasmó su valor al decirlo como dictadura constitucional actual, me llenó de alegría. Pero su desenlace fue una obra de teatro, realmente una comedia… por aquello de oír hablar de orejas a un orejón.
Para la próxima, tápese bien las orejas… orejón.





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