UNITARIOS FRENTE AMPLIO La Piedra Angular que desecharon
El progresismo no puede cerrarse sin morir
Por Rubén Fernando Morales Rey
Esto tiene un pero que muchos prefieren ignorar: Antioquia no es Uribe, ni Dinamarca es Cundinamarca. De la misma manera, el progresismo no puede reducirse al Pacto Histórico como si fuera su único dueño o su expresión exclusiva.
La historia reciente es clara. El Pacto Histórico Unitario y Amplio fue el que permitió el triunfo presidencial de Gustavo Petro. No fue una estructura cerrada ni un club exclusivo, sino una convergencia amplia de fuerzas sociales, políticas y populares. Esa amplitud fue su fortaleza.
Hoy, esa misma lógica debería repetirse. Un Frente Amplio del Pacto Histórico junto con los sectores unitarios, mediante una consulta abierta en marzo, puede convertirse nuevamente en la unidad victoriosa que el país necesita. Lo contrario sería repetir errores ya conocidos.
No es casual que, en un discurso pronunciado en Corferias, se evidenciara el agotamiento de una visión cerrada de Colombia Humana, y al mismo tiempo emergiera con fuerza el progresismo unitario de base. Cuando las estructuras se cierran, las bases se reorganizan.
Si el Pacto Histórico insiste en cerrarse, no solo se debilitará: terminará ahogando al progresismo en su conjunto. La política no tolera el encierro prolongado. Solo un Frente Amplio Unitario puede garantizar un candidato único, legítimo y representativo de la diversidad social y política del país.
Seguir pregonando la idea de un Pacto Histórico cerrado es caminar hacia la derrota. En ese escenario, nadie vendrá a salvarnos. La única salida posible es la apertura, la inclusión y la humildad política.
Todo lo que se cierra, muere ahogado. Sin aire no hay vida. Así les ocurrió —y les ocurrirá— al PH y a la CH si persisten en la soberbia de no reconocer que existen otros liberalismos sociales, otras corrientes progresistas y una base unitaria viva y organizada que no pide permiso para existir.
La historia, incluso la simbólica, lo recuerda bien: la piedra que los constructores desecharon terminó siendo la piedra angular del templo. Quienes hoy desprecian al progresismo de base podrían descubrir demasiado tarde que allí estaba la clave de la verdadera unidad.

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