Santander: cómo el uribismo terminó dirigiendo al Pacto Histórico
El presidente Gustavo Petro ha hablado con la verdad sobre las bananeras, las masacres y el genocidio contra la Unión Patriótica. Ese relato histórico es incuestionable. Lo que dijo PETRO de Pegassus
Sin embargo, surge una contradicción grave cuando se observa lo que hacen sus aliados más cercanos del Pacto Histórico en Santander.
Allí se aceptó una alianza política perversa en la fórmula al Senado, con una lista encabezada por una figura proveniente del Centro Democrático: Laura Ahumada. Hoy, ella actúa como jefa máxima del Pacto Histórico en Santander, pese a haber sido elegida con votos del uribismo en la consulta de octubre.
Ahumada, esposa de Vásquez —socio político de Gloria—, emerge como resultado de acuerdos cerrados como pago por las elecciones regionales, particularmente en la alcaldía de Barrancabermeja.
En las elecciones atípicas se repite el mismo esquema: una coalición de facto PH–CD, resuelta desde las cámaras políticas que responden a Gloria y a la misma fórmula económica y burocrática. Con el respaldo de élites y lapiceros selectos, se impulsa ahora a un nuevo “manguito” electoral: Humberto, un candidato desconocido, hijo político de la misma alianza.
Las cámaras que lo promueven sirven exclusivamente a una jefatura única: Laura Ahumada, cuyo objetivo es asegurar su llegada al Senado.
Esto ya ocurrió y se consolidó en las elecciones atípicas: la alianza Laura–Humberto, PH–CD, aceptando —de manera inadmisible— que los verdugos históricos hagan alianzas con las víctimas del genocidio de la UP.
La pregunta es inevitable: ¿qué dirá la Unión Patriótica frente a esto?
El escándalo ha dejado atónitos a muchos sectores progresistas.
Los mismos responsables de las masacres de las bananeras, hoy representados en el Centro Democrático; los mismos que reprimieron estudiantes; los mismos verdugos de la UP; los mismos de las escombreras y del genocidio político… hoy convertidos en socios políticos, con una dirigente del CD fungiendo como jefa del Pacto Histórico en Santander.
Esto coloca a figuras como Iván Cepeda y Carolina Corcho frente a un dilema político y ético profundo:
o dan la pelea y ponen límites claros a estas alianzas PH–CD,
o continúan avalando una práctica indigna e incoherente con la memoria histórica y los principios que dicen defender.
En Santander, la política ha quedado capturada por una socia sucia de la derecha, Gloria —aliada de Funeral Díaz—, sostenida por burocracia contractual ligada a Porras y Juvenal.
Esta dirigencia ya ha ejecutado, en los hechos, un genocidio político interno, arrasando con las bases populares para favorecer la alianza PH–CD. Solo sobreviven algunos pocos militantes dignos de Colombia Humana; el resto fue silenciado, desplazado o comprado con los frutos del árbol envenenado.
La pregunta final es inevitable y directa:
¿Esto lo sabe el presidente Petro, o son sus cercanos quienes, a sus espaldas, permiten la entrada de manguitos y elefantas políticas al proyecto?
La coherencia y la dignidad no son un lujo: son el mínimo que exige el pueblo trabajador.

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