Llamado a la reflexion.
Llamado a la reflexión, abierto a la razón
Hago un llamado a la reflexión.
Y, por supuesto, a una reflexión abierta a la razón.
La egolatría es una condición humana, respetable si se quiere, pero letal cuando se convierte en práctica política.
El PH sigue cerrado, profundamente cerrado, sin asumir su mea culpa.
No son —ni pueden seguir creyendo que son— la única opción para la Presidencia, el Senado y la Cámara dentro del progresismo. El proyecto que llevó a Petro al poder fue abierto, plural, y así fue como se ganó o se perdió, según la voluntad popular.
Hoy, desde un acuerdo cerrado entre amigos —porque legalmente eso fue y en eso quedó—, con los resultados de una consulta y listas cerradas para Senado y Cámara, prácticamente hechas con lapicero, ahora llaman a revisar alianzas con otros sectores. Entre ellos, los de Laura Ahumada, hoy jefa única del PH en Santander.
Pero no todo vale.
Es cierto que el CD y otras fuerzas aportaron cerca de 60.000 votos a Laura en la consulta, tanto en Colombia como en Santander.
Pero también es cierto que Marín, con la marca Petro a la cabeza, obtuvo 75.000 votos en Cámara por Santander.
En Bucaramanga, en las atípicas, se llegó al techo histórico y cerrado de 15.000 votos, el mismo de siempre: PH, CH, Polo, UP, PCC.
De un potencial de 35.000 votos, solo la mitad acompañó. La otra mitad no apoyó.
A Calderón, en las regionales, le amarraron conejo: no llegó al techo de Camilo y Jorge (15.000). Sacó 10.000 votos, de los cuales apenas 1.000 fueron propios, el resto provenientes del PH y otros sectores.
Así las cosas, la marca PH–CH–Petro, pero solo con Petro, tiene en Santander alrededor de 75.000 votos progresistas.
Cepeda es otro escenario en Santander.
Miren el caso de Corcho con Calderón: un solo sector muy limitado la apoyó. En la consulta, no fue respaldada por todo el PH ni por la CH. Los sectores de los Flores y de Camilo —una vez más— no la apoyaron en Senado ni en Cámara. Eso es un hecho.
Conclusión
Si el PH y la CH de la élite florida siguen creyendo que son el centro del universo o la última Coca-Cola del desierto, se equivocan gravemente.
En Santander existen fuerzas disidentes fuertes desde las bases, que repudian esas prácticas por indecentes y torcidas:
los Unitarios, Fuerza Ciudadana, Colombia Humana de base, la CH profunda, Justicia Unida de Angélica Monsalve, y otras fuerzas —como las de Roy— que, les guste o no, rompen ese huevo de dinosaurio en el que están encerrados.
Todo esto exige una reflexión distinta, lejos de la egolatría y de creerse “la mamá de los pollitos”.
La unidad no solo es posible: es necesaria para el triunfo del progresismo en su conjunto.
En lo personal
No renuncié a mi aspiración en las atípicas porque, con ese techo cerrado de 15.000 votos, y con el PH cerrado, poner alcalde era imposible:
eran 18 concejales contra uno, en condiciones totalmente adversas.
Además, no los apoyé porque el robo de mi aval y de la marca CH fue un acto miserable y grosero.
La marca CH, desde su nacimiento en Santander, ha sido mancillada y prostituida de manera sistemática. Y aun pudiendo ser usada legítimamente por el JUEZ, único ganador real de la consulta de CH, me fue negada y robada, suciamente, con el PH aliado a Juvenal y Laura.
¿Quién puede, en esas condiciones, entregar su alma al diablo?
La CH del juez Rubén Fernando Morales Rey, traicionada en las atípicas;
la CH cuyas bases obreras fueron masacradas políticamente por las élites;
invadida por CPS, beneficios y frutos envenenados;
esa CH que, con el apoyo digno de la coordinación de CH de base y con un solo edil —el único jefe respetable— Jaime Andrés Tobar, logró hacerse contar.
Yo me hice contar solo, con una marca prestada y ajena a mi lucha, lo que generó confusión en el obrero desinformado. Aun así, saqué 475 votos limpios, honrosos, sin un peso de campaña, sin alianzas con dinero del CD, sin apoyo de los siete candidatos a Cámara del PH, y sin un solo peso del CD de Laura.
Ganamos en coherencia y dignidad.
Para algunos eso vale poco. Para mí, lo vale todo.
Cierre
Es momento de revisar la historia del PH y de la CH en Santander, y de dejar de actuar desde la egolatría.
Frente Amplio o derrota.
Venceremos.
Porque incluso el triunfo de nuestro gran Cepeda, bajo esta lógica cerrada, puede significar la pérdida de la Presidencia y la caída del proyecto progresista.
En el Frente Amplio Unitario se dará el juicio definitivo:
o avanzamos juntos,o nos condenamos a otros cien años más,
salvo que vuelva a aparecer —y reencarnar— otro Petro.
Amén.

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