TRANSCRIPCION Primera Reunión con Comunas y el JUEZ
PRIMERA REUNION DE COMUNAS
con el JUEZ
Sadrita Pinzón: En la reunión de hoy, quienes quieran podrán leer sus saludos,
intervenciones e información. Después de eso, continuaremos con la
participación de los demás y con la toma de decisiones sobre la campaña.
Rubén Fernando Morales Rey: Quiero empezar enviándoles un saludo y
expresando mi alegría por algo que he visto en las redes y en distintos
espacios: cada quien está asumiendo la iniciativa. Se han dado cuenta de que yo
soy una persona del colectivo, que vengo de ustedes y que cuento con su apoyo;
pero, más importante aún, es que cada célula está haciendo cosas: reuniones,
movilizaciones y trabajo propio. Eso genera un profundo agradecimiento. Incluso
esta reunión de hoy me la informaron apenas ayer, y aun así aquí estamos.
A pesar de la controversia tan fuerte que
vivimos —que ya más adelante les explicaré con detalle—, la situación interna
en otras campañas es todavía más complicada. Las divisiones que están
ocurriendo son realmente serias. Por ejemplo, en el liberalismo de Alvernia
hubo una ruptura con varios conocidos: los Tavera, Pocho —quien fue estudiante
mío— y otros líderes de la Asamblea. Se apartaron y no van a acompañar a Alvernia.
¿Y por qué no? Porque Alvernia se alió con
Aguilar, quien controla los avales del Partido Liberal. Ese es, en realidad, el
ocaso del Partido Liberal Oficial. Nuestro liberalismo es el de las bases, el
que no acepta lo ocurrido en la asamblea de Cartagena, una asamblea
completamente abusiva. Imagínense: declararon que quien no asistiera sería
contado automáticamente como voto positivo. Es decir, los ausentes fueron
sumados como apoyos. Así, con un millón de votos obtenidos, simplemente deciden
que quien no venga “está de acuerdo”. Trampas que solo se ven en espacios como
ese, lo mismo que ocurrió con la asamblea de “Corferias”, votando escritores
como si fueran delegados.
Nada de eso es mérito de quienes hoy ostentan
el control. La alianza que pactaron en Barrancabermeja significó un verdadero
genocidio político en las regionales. Y
aun así, ustedes les dieron lucha: pan y seco, como se dice. Porque los votos
de ustedes son limpios, no prestados ni comprados. Mientras tanto, cinco de las
seis curules de Cámara recibieron todos los beneficios por ser aportantes
cercanos al Centro Democrático. Esa es la realidad. Si el Partido Liberal
“oficial” está donde está, discúlpenme, pero así es.
Sobre Colombia Humana: ha sido golpeada y
fragmentada. Solo se mantiene viva gracias a las bases que aún conservamos.
Ayer, durante la posesión de la diputada, quedó clarísimo quiénes estuvieron
presentes y quiénes no. Lo que se vio allí fue a toda la Colombia Humana
auténtica, la de base, protestando.
Compañero Luis Alfredo, que se los presento, es ahora mi mano derecha en Santander. Proviene de un partido muy reconocido por su trayectoria unitaria, el PTC. Y lo que nos dijeron todos los líderes ayer es muy importante…
Fabiola, que siempre ha estado cerca de nosotros, también lo expresó.
Muchos, Rubén, están decepcionados por lo que hicieron con usted. Lo sienten de
verdad, porque nadie dentro de Colombia Humana puede desconocer mi recorrido.
Ganaran conmigo o perdieran conmigo, saben que soy una persona íntegra, que
lucha de frente. He puesto mi vida por delante, con amenazas y todo, sin
esconder mis intereses ni mis posiciones. Ese es mi único capital político: la
lucha.
Decían claramente que estaban conmigo, que no
estaban con Humberto. Y aclaro: Humberto es un buen hombre. Viene de la
burocracia de Cárdenas, sí, pero eso no es lo importante. Lo que pasa es que
nadie lo conoció en las luchas que dimos. ¿Lo vieron ustedes en la defensa de
Santurbán?? No. ¿Lo vieron en los paros del 1º de mayo?, ¿en la marcha del
agua?, ¿en las movilizaciones? Yo no lo vi. Es un académico, buena persona,
habla bien, pero es diferente hablar que estar en la calle.
Luis Alfredo, usted lo sabe: usted tiene 60
años de lucha obrera, y esto es sembrar poquito a poquito, con constancia. Yo
tampoco llegué gratis ni de la nada. Usted sabe por lo que pasé en la UIS.
Usted sabe lo que es pararse frente a grupos paramilitares y decirles: “Aquí no
me pasa, señor Porras”. Eso pesa. Y eso lo reconoce la gente, incluso los
estudiantes de la UIS, aunque algunos hayan sido cooptados por el poder, por la
influencia de Gloria Flores o por los grupos que terminan jalando para otro
lado.
En la rama judicial también tenemos una
legitimidad construida con lucha y dignidad. En 40 años no tengo un proceso
disciplinario serio encima. Intentaron montarme uno, sí, pero no prosperó. Como
dicen, no me dejé “meter” nada indebido. Otro candidato no podría decir lo
mismo.
Entonces, compañeros, miren el ambiente que
tenemos: es un ambiente muy favorable para una sorpresa electoral. Si logramos
que la gente crea en una sola palabra mía, en una sola imagen mía, y comparen:
de un lado, un juez con trayectoria limpia; del otro, candidatos afiliados a
partidos en decadencia. Vean cómo está el liberalismo oficial: hecho pedazos.
El conservatismo, igual: dividido. El Nuevo Liberalismo, igual: roto. Unos
hermanos peleando entre sí, y en Bogotá incluso hablan de revocatoria.
No estamos creciendo solamente por nuestras virtudes, sino también por los errores de los demás. El candidato del pastor, por ejemplo, se cae en ocho días. Yo ya lo vi. Bueno, aunque algunos dicen que ese candidato del pastor sí podría ganar…
Por eso insisto: si la gente observa y logramos posicionar en redes mi hoja
de vida —que, como usted dice, quizá no es “mundial”, pero sí es sólida— vamos
a sorprender. He manejado responsabilidades equivalentes a cinco carteras
ministeriales: Justicia, Laboral, Comunicaciones, la Superintendencia y
funciones de dirección en el INPEC en Bogotá. También he asumido tareas en la
Secretaría de Salud. A eso se suman mis estudios, mis maestrías
internacionales, cuatro premios internacionales, cinco reconocimientos
nacionales… Mejor dicho, estoy más condecorado que un coronel de aquí para
abajo.
Si logramos que la ciudadanía asocie esa
trayectoria con mi imagen de juez al momento de votar, podemos dar la sorpresa.
Con 20.000 votos se gana esta alcaldía. Veinte mil. Eso es alcanzable.
Sería importante resaltar, además, que
nosotros entendemos el papel del poder legislativo y el valor del trabajo en
los barrios y las comunas. Allí la gente distingue quién es quién, así como
reconocen a sus jueces de paz. Y con los valores agregados de toda mi
experiencia —en lo laboral, lo social y lo judicial— queda claro qué tipo de
juez he sido, y qué clase de proyecto político encabezamos: el partido de los
trabajadores, sí o sí.
Marlón Marín: Aquí el compañero, que conoce del tema de
marketing, lo plantea bien: el enfoque debe dirigirse a ese universo laboral,
porque allí está la mayor tasa de ocupación del país. En cualquier escala
—nacional, departamental o local— hablamos de un 63%. Ese es el electorado
clave.
Por eso debemos movernos en los mercados, en
las comunas, y usar inteligentemente la tecnología y la inteligencia artificial
para empaquetar la propuesta principal: ordenar la movilidad, integrar la
piratería en un sistema formal, segmentar servicios —transporte para mercados,
para turismo, para estudiantes, para trabajadores—, lo que el alcalde anterior
no hizo por puro capricho o improvisación.
Mire lo que pasa en Cabecera: los trabajadores
salen a las 6 de la tarde y deben pelear cupo con 70 o 100 personas para
montarse a un bus. Terminan subiendo al transporte pirata porque no hay quien
los movilice. Los ejecutivos tampoco tienen servicio suficiente. Los piratas no
dan abasto. Allí hay un nicho de movilidad urgente y evidente.
Ese es el terreno donde está la ciudadanía que
vota. Y ese es justamente el campo en el que me he especializado: el trabajo y
la protección social. Siete años dirigiendo el Trabajo. Conocí todos los
conflictos laborales del departamento y de la ciudad, de lado a lado. Y a eso
se suman 27 años resolviendo los mismos problemas desde el estrado judicial.
Conozco la naturaleza humana; la tengo clara, sencilla.
Le doy un ejemplo. Cuando el Ministerio me
envió a organizar a las madres comunitarias en la vereda García Rovira, las
señoras me decían: “Doctor, ¿qué hacemos?”. Yo les respondía: “¿Qué tienen?”.
Una tenía un cerdo, otra un marrano y una vaca; otra tenía dos gallinas.
Entonces organizamos las gallinas primero: armamos un pequeño galpón, porque
una gallina produce 15 o 20 huevos. Lo importante no era partir de pollitos,
sino de lo que ya tenían. Y no crea: la economía circular funciona. El
estiércol de las gallinas producía más que las mismas gallinas. El desplume, la
carne, los huevos, la venta y la pequeña industrialización del producto… Fue
extraordinario. Esa comunidad, que antes recibía dos o tres huevos al día,
terminó con capacidad administrativa, productiva y organizada.
Luego trabajé en los barrios del norte con mis brigadas universitarias. A mí me tocó el legado de violencia intrafamiliar y de alimentos. Venían las señoras diciendo: “Doctor, lo voy a meter a la cárcel”. Y diez más diciendo lo mismo del marido que, con todas sus limitaciones, era el que conseguía el sustento. Meterlos a la cárcel no era la solución. Les pregunté: “¿Qué saben hacer?”. Todas eran zapateras. Solo necesitaban una máquina: la troqueladora, la que baja con fuerza, corta el cuero y permite el armado. Con eso podían producir, tejer y vender. Eso era lo que realmente necesitaban.
¿Cuánto valía la máquina? Treinta millones de pesos. Conseguí los treinta
millones, y hoy once familias siguen trabajando en eso mismo. ¿A quiénes
salvamos? A ellas y a sus esposos. El marido que antes no aportaba terminó a su
lado, ayudando a criar a los hijos. Esa es una reestructuración social desde la
producción, simple y real.
Así es, Marlon. Sencillo, hermano. Usted, que
sale a la calle a luchar y tiene diez personas ahí, organizadas… Si esos diez
se juntan, compran un paquete completo para trabajar dignamente. A mí no me da
pena decir cómo se gana la plata. Yo lo he visto a usted, un berraco. Si diez
se unen, levantan cualquier iniciativa.
Le cuento otra experiencia que no pude llevar a
cabo por falta de recursos. Vivía en Morrorrico y me reuní en las tiendas con
todos los infractores. Me decían: “Doctor, tengo cuarenta comparendos, ¿qué
hacemos?”. Eran los mismos que traían a la gente de arriba, tomando cerveza y
hablando carreta. Los reuní para armar una base microcooperativa con la idea de
superar su propia informalidad. La misión era reemplazar esos carros viejos y
esas tartanas peligrosas. Uno de esos carros vale cinco o diez millones. En
cambio, si un colectivo compra un solo vehículo y lo operan por turnos, diez o
veinte personas pueden construir un servicio de transporte real, con cinco
carros grandes trabajando para ellos. Así nacen cooperativas. Esos son los
sueños serios de la informalidad: convertirla en formalidad.
¿Quién nos va a ayudar? Claro que la empresa
grande. Me critican por decirlo, pero sí: la empresa grande va a ayudar porque
nosotros les vamos a entregar personal capacitado por todas las entidades
nacionales y por la alcaldía. Ese trabajador informal que se prepara deja de
ser informal y se convierte en fuerza útil para el sector formal. La gran
industria gana, la ciudad gana, y se pueden hacer acuerdos tributarios
razonables. Así funcionan los procesos productivos: desde lo macro, como el
Centro Comercial Cacique, hasta lo micro, como el Centro del Zapato. Cuando
usted reúne a la gente en un mismo espacio y les da condiciones, la
informalidad empieza a nutrir la formalidad.
Y eso no es marxismo-leninismo; Mao lo aplicó,
pero también lo aplican los capitalistas. Es sentido básico de producción.
Quien tiene un trabajo formal no necesita robar; solo roba quien está en crisis
o quien ya viene torcido o enfermo. Y si está enfermo, se cuida. Lo mismo pasa
con los coteros que bajan carga: si tienen movilidad organizada, la ciudad
gana. El gobierno ya lo planteó; lo que pasa es que no quieren recibirlo. La
plata para la primera fase —la planificación— ya está. Hay que ir por ella.
¿Qué hizo la UIS? ¿Qué hizo la Sociedad de
Ingenieros con los recursos de la auditoría y del plan? Un fracaso total. ¿Qué
le toca al que llegue? Pagar la deuda y empezar a planificar de verdad. El
presupuesto ya está hecho para la planificación, porque el plan de desarrollo
aprobado es acuerdo y es ley. Ese es el punto de partida.
Después de eso, viene la lucha contra la
informalidad. Luchando contra la informalidad se combate la inseguridad. Cuando
la gente está ocupada, no sale a robar. No necesitamos un Bukele que quiera
matar a todos. Y ojo con el discurso contra los venezolanos: hay quienes roban
porque vienen de una situación extrema, pero también hay una capacidad
productiva enorme ahí.
Luego sigue la movilidad. El riel ya está
financiado. Hay que ponerlo. Existe toda una teoría técnica. Yo hablo del
birriel: un monorriel que se conecte con el sistema integrado. Arriba, el
turismo; por la niebla bajan a Morrorrico; de ahí, a la canasta de Guarín;
Guarín conecta con los estudiantes de la UIS; la metropolitana llega al campus;
luego baja hacia el cemento y entra a los barrios del norte. Todo eso con un
solo pasaje. El riel termina en la Plaza San Mateo, que hoy está abandonada y
destruida desde el incendio. Ahí podría culminar esa gran plataforma de
movilidad. ¿Y qué se logra? Integrar a los informales. Así, así, así, así.
Y la educación, hermano. ¿Cuántos años llevo
sembrando educación? Los estudiantes me lo dicen: “Profesor, usted nos enseñó
derecho, pero de verdad, en la vida”. Mi libro ganó premio nacional de obras
jurídicas porque enseña el derecho como se vive, no como se memoriza. Tengo
votos flotantes de cuarenta promociones: UIS, UNAB, UCC, Uniciencias… Las
fundé, dicté clase, construí procesos. Tengo una visión completa de la
educación, cuarenta años de experiencia.
Y si la gente viera ese valor —que no es mío,
es de ustedes, es de la ciudad— si logramos transmitirlo, Mauricio, nos ganamos
la alcaldía. Con fe y con trabajo. Ya ha habido sorpresas: Rodolfo insultó a la
Virgen, dijo que le robaron plata, armó escándalo… y aun así la gente le creyó
que iba a gobernar. La gente tiene que creer que yo voy a cuidar el
presupuesto. Llevo cuarenta años sin una denuncia, sin robar un peso ni en el
Ministerio ni en los juzgados.
Si logramos que la gente entienda eso, tenemos camino para rato. Y si no ganamos, aun así el proceso que llevamos es impresionante. Vienen las de marzo. Y ahí está todo por jugar. Si no ganamos, ¿qué queda? Que Petro reconozca a Rubén Morales. Llevo dos años pidiendo que me reciba. ¿Qué dirán? “Qué incapacidad para el contacto”. Pero no, nos han dado mil razones y no se ha podido. Gloria Flores me tuvo año y medio tomándome del pelo, sacándome de todas…
Luis Alfredo Muñoz: Definitivamente sigo convencido de que fue la mejor decisión que tomamos en
la mesa de unitarios. Algunos intentaron desconocer la candidatura de Rubén
bajo la idea de que había sido una maniobra improvisada, pero no fue así.
Duramos más de seis o siete meses discutiendo en esa mesa, evaluando perfiles y
procesos. Y recordemos que todo el proceso de unitarios en Santander comenzó
desde el año anterior, con Fernando impulsándolo desde el inicio.
Incluso a final de año viajé, y después
Fernando organizó una reunión en la casa de Alfredo. A propósito, habría que
hablar de eso: parece que allá están haciendo otras reuniones por su cuenta. En
fin, lo menciono porque no fue un proceso improvisado, ni acelerado, ni
manipulado.
En todo este tiempo evaluamos opciones. Hubo
otro candidato que asistió a unas reuniones, pero se retiró argumentando que en
el sistema judicial “se compran tiempos”, que todo está podrido. Y claro, hay
quienes se acostumbraron a esas prácticas, sobre todo en contiendas de alcaldía
y gobernación. Él no entendió la dinámica, siendo abogado. Se fue y no volvió.
Pero, de repente, cuando cae definitivamente la posibilidad de la otra persona
—el famoso “Bukele local”— reapareció pidiendo el aval. Con cortesía me senté
con él a tomar café y le expliqué que no se podía: la mesa de unitarios ya
había definido meses atrás que el candidato era Rubén Fernando Morales. No era
serio cambiarlo a última hora.
Además, cuando revisé, ya había pasado por
casi todos los directorios pidiendo el aval y nadie se lo había dado. Nosotros
mantuvimos la decisión.
Mientras tanto, Fernando nos alertó el fin de
semana: el lunes y martes ya se vencía el plazo de inscripción, y no estaba
resuelto nada por culpa de esas discusiones repetitivas. Llegamos a la mesa,
volvimos a debatir, y algunos sacaron una frase que revela mucho: “nosotros no
vamos a jugar para perder”. Y lo afirmaban señalando los resultados de la
consulta del Pacto Histórico, diciendo que allí se veía quién tenía maquinaria,
plata y poder.
Yo respondí que ese no podía ser el criterio.
Algunos de nosotros hemos dedicado la vida a esto. Nuestro tiempo, nuestras
familias, nuestros trabajos. Y a estas alturas uno no puede devolverse por
miedo a perder o por cálculo. Además, todos sabemos cómo fueron esas consultas:
quién puso plata, quién recibió apoyo, quién movió estructuras. Nada queda
oculto. Pero esa no es la discusión. La discusión es quién es el candidato
legítimo, y ese candidato es Rubén Fernando. Y el PTC le iba a dar el aval.
A nivel nacional, son cuatro partidos los que
respaldan los avales de unitarios, y ya habíamos hablado con Fernando de eso.
Así que se decidió darle la bandera. Puede sonar apresurado, sí, pero era lo
que correspondía.
Por eso, cuando me preguntaban por qué no se
hizo una rueda de prensa o un acompañamiento a la Registraduría, la respuesta
es simple: no había tiempo. Salimos casi a medianoche de una reunión de cuatro
horas. Fernando salió a su casa a organizar los papeles. Al otro día fue a la
Registraduría a presentar todo. Además, había que formalizar la afiliación al
partido, la solicitud, el registro; todo ese trámite que es enredado y consume
horas.
Y al día siguiente, sin pudor alguno,
convocaron a otra reunión diciendo que tenían “otro candidato”. Eso no es
serio. Las reuniones no son juegos donde cada día se cambia lo decidido.
Lo peor vino después: exigieron que Rubén
Fernando debía hacerse una “autocrítica pública” y retractarse. Entonces
pregunté: ¿de qué delito lo acusan? ¿Retractarse de qué? Es un hombre público,
ya inscrito. ¿Qué imagen queda de un candidato obligado a retractarse por
presiones internas? Es absurdo.
Luego nos citaron a otra reunión donde
aparecieron tres organizaciones más, que supuestamente son parte de unitarios,
y llegaron exigiendo explicaciones como si fueran un tribunal político.
Finalmente, logré que dijeran lo que realmente les interesaba: “¿y cómo va a
ser el reparto de las secretarías?”. Ah, ahí estaba el fondo del asunto. Eso
era lo que los inquietaba.
Hablé claro: “Si les preocupa eso, hablen con
el candidato”. Esa reunión fue una muestra de la falta de ética política de
algunos sectores.
Y lo menciono, compañeros, porque esto se nos
va a presentar en los barrios, en las reuniones sociales, en las
organizaciones. Tendremos que explicar por qué tomamos la decisión que tomamos.
Aclaro algo fundamental: el señor Humberto nunca ha sido militante de izquierda. Él hace parte de un acuerdo con el alcalde Carlos Fernando Cárdenas. Fue secretario de Desarrollo Social en esa administración. Eso lo saben todos. Su candidatura es producto de ese acuerdo, no de un proyecto de izquierda.
Entonces, ¿cómo así que de un día para otro aparece él como candidato del
Pacto y “de la izquierda”? Esos atajos y esos abusos que están cometiendo son
inadmisibles. Pero, como lo dije antes, los hechos terminan dándonos la razón.
Esta campaña tiene una perspectiva real, como lo acaba de señalar Rubén. ¿Por
qué? Porque es una candidatura que no le debe favores a ningún alcalde ni a
ningún clan; no forma parte de las redes que han gobernado —y depredado— esta
ciudad durante décadas. Sí, ha sido funcionario público, pero nunca de esas
estructuras que se repartieron la ciudad como botín y que hundieron al
departamento en la crisis social, económica y moral que padecemos.
Desmantelaron la industria, desmontaron la
salud pública, acabaron con los servicios esenciales. Yo asesoré, compañeros,
el proceso de liquidación de las Empresas Públicas. Me tocó enfrentar al
alcalde, al concejo, al gerente, al jefe de personal —que terminó en la cárcel—
y al sindicato cooptado. Nos tocó crear otro sindicato y dar la pelea, pero aun
así nos arrollaron porque era una lucha desigual. ¿Qué dejó todo eso? La
pérdida de más de 860 puestos de trabajo directos, más de 2.000 indirectos, y
la entrega de una empresa clave de telefonía que luego terminó en manos de un
recomendado del poder de turno. Y con él se perdieron miles de millones, se
borraron las responsabilidades, se escondió todo bajo alfombras diplomáticas.
Esa es la historia real de cómo destruyeron lo público en Bucaramanga.
Por eso insisto en que esta campaña debe
asumirse como propia. No en todas las reuniones podrá estar Fernando, pero cada
uno de nosotros tiene que tomar este proyecto como suyo. En el partido ya
hicimos la presentación; Fernando visitó las bases y cada cuadro tiene trabajo
asignado en sindicatos, juntas de acción comunal y organizaciones. Es nuestra
responsabilidad.
Ahora, un momento, porque quiero hacer una
aclaración estratégica. Estamos entrando demasiado en detalles de la
deliberación interna, y eso es válido entre militantes, pero debemos separar lo
que es debate interno de lo que es proyección pública. No hay tiempo: tenemos
un mes. Y en un mes necesitamos trabajo digital, trabajo territorial y una
línea clara.
No podemos desgastarnos repasando la
corrupción de todos los partidos y todas las administraciones —aunque exista y
sea evidente—, porque muchos de esos hechos son de dirigencias que la
ciudadanía ya da por descontadas. Lo que necesitamos es construir una propuesta
de ciudad que conecte con la gente. Hoy la ciudadanía no cree en la política.
Lo pedagógico es mostrarles que sí se puede gobernar distinto.
Marlon Marin: Aquí las crisis se normalizaron: la movilidad
imposible, el deterioro ambiental, la inseguridad cotidiana. Todo se volvió
parte del paisaje, como si no tuviera solución. Es esa normalización de la
crisis —lo que decía Foucault— la que debemos romper. ¿Cómo? Con una propuesta
que toque el sentido de pertenencia del bumangués, que le haga sentir que esta
ciudad puede recuperarse y que el proyecto que defendemos es serio, realizable
y cercano.
En lo estratégico, necesitamos sintetizar el
plan de gobierno en un mensaje claro: qué vamos a transformar, cómo se va a
hacer y para qué. Y luego viene lo otro: las alianzas. No sabemos aún cuáles
candidatos serán cercanos o distantes, quiénes tienen 2.000 votos, 4.000,
10.000… Pero si seguimos en la lógica del cálculo pequeño, gana el candidato
del exalcalde, que es el único con maquinaria dura. Ese es el escenario. Por
eso las alianzas se deben pensar con cuidado, con responsabilidad y sin
ingenuidad.
Alguien preguntaba a qué me refiero con
alianzas. Me refiero a posibles acercamientos con otras candidaturas que se
identifiquen, al menos parcialmente, con nuestra visión de ciudad. Ya hay uno
que pidió un debate público porque —todos lo sabemos— la oposición real le
tiene miedo a los debates. Ese tipo de iniciativas son democráticamente
valiosas. Pero, como siempre, hay que mirar de dónde viene cada actor: hay un
comunicador que participa y resulta que pertenece a un partido conservador; así
como desconfiamos —con razón— de quienes aparecen de la nada en el Pacto,
debemos tener criterios consistentes para evaluar a quienes dicen sumarse.
Sandrita Pinzón: Ahora sí, sigo con lo que venía. Yo quiero presentarles una propuesta. Antes, para quienes no me conocen: me llamo Sandra Liliana Pinzón Barajas. Soy egresada de la UIS, trabajadora social, y hago parte de la Junta Coordinadora Municipal de Colombia Humana. Nos correspondió —con orgullo y responsabilidad— estar ahí cuando Rubén compró aquella cabeza de marrano. Él, sin agüero, la repartió entre todos, así como reparte trabajo, compromiso y palabra. Y ahí fue cuando muchos dijimos: “Hermano, usted está hecho para alcalde: comparte y reparte sin quedarse con la mejor parte”. Y por eso seguimos aquí, construyendo este camino.
Luis Alfredo Muñoz: …yo a mí sí me incomodaría. ¿Por qué razón? Porque en una campaña aquí se
van a dar informes de un barrio, de otro, de un comité, de un sector. Llega
información sensible, de organización, de votación, de estructura. Y si en el
mismo sitio también se están reuniendo personas de otra aspiración, eso genera
ruidos, confusiones y posibles filtraciones. No por mala fe, sino porque es
natural que se crucen datos o se mezclen comentarios.
Doctor, doctor, perdón —interviene una
compañera— yo creo que debemos considerar el ambiente. No es solo un tema de
logística, sino de percepción. La gente puede pensar que hay mezcla de
proyectos, que se comparte información o que hay dobles líneas, y eso nos puede
afectar en este mes que es tan corto.
—Entonces, ¿qué proponemos? —pregunta Rubén—.
Yo ya hablé con Alfredo, ya hablé con el dueño del Solar. A mí me lo prestan
con costo mínimo, pero con disponibilidad total los miércoles y los sábados. No
tengo otro lugar asegurado y necesitamos un espacio estable para coordinar.
La compañera insiste:
—Claro, Rubén, nadie desconoce eso, y se agradece. Pero en campaña, el espacio
es más que un salón: es un mensaje. Y si allá se reunió Humberto… la gente lo
sabe. No es que esté prohibido, pero sí hay que valorar cómo nos puede leer la
ciudadanía y la militancia.
Rubén responde:
—Entiendo la preocupación. A mí tampoco me encanta que ahí se haya hecho esa
reunión, pero es el espacio que tenemos y es accesible. Si aparece otro sitio,
bienvenido sea. Mientras tanto, seguimos ahí porque no podemos detener la
campaña por eso.
Otro compañero interviene:
—Doctor, pero no nos quedemos entrampados en el lugar. Aquí lo estratégico es
avanzar. Ya sabemos que la campaña es corta, que esto es exprés. Tenemos un
mes. Necesitamos comunicarnos, reunirnos y organizarnos sin perder tiempo. Si
el Solar sirve, lo usamos. Paralelamente, buscamos un sitio alterno, por si
llega a generarse algún ruido.
La compañera asiente:
—Listo, entonces dejemos claro eso: se usa el Solar mientras aparece una opción
mejor. Pero dejemos por escrito que el equipo sigue buscando un espacio propio,
neutral y sin antecedentes políticos recientes.
Rubén concluye:
—Perfecto. Esa es la decisión: continuamos las reuniones de coordinación todos
los miércoles a las 6:00 pm y los sábados después del encuentro del Solar a las
4:00 pm. Paralelamente, buscamos un espacio más institucional o comunitario
donde no haya interferencias.
Se cierra el punto y continúa la reunión.
En Bucaramanga son 17 comunas y tres
corregimientos. Entonces, se ha pensado si es mejor hacer una reunión por
comuna y corregimiento, o citar a los comunales y líderes de cada sector en un
solo evento. La propuesta es realizar cuatro reuniones zonales que
aglutinen las comunas más cercanas: norte, oriente, occidente y sur. Esta
reunión corresponde al sector sur.
(Se genera ruido en la sala.)
—Venga, sigamos.
—Él es quien maneja el tema —responden.
Juan Manuel Gonzalez:
Buenas noches. Me tomé el trabajo, como buen
abogado, de investigar a los demás candidatos. Les pido que lo tomen como una
herramienta de trabajo. Desde hoy hablamos por y para el candidato a la
Alcaldía. Lo que mencionó Marlon está muy bien. Él alcanzó a leer parte de la
investigación.
Neris, por favor, reparta las copias. Si
quieren llevarlo, llévenlo. Esta información llega a todos por igual.
(Entrega documentos.)
Traté de organizar lo más importante para ser
breve. ¿Por qué digo que debemos estudiar al adversario? Porque ahí están los
ocho candidatos, tal como explicaron Alfredo y Raúl. El juez es, en efecto, el
más limpio de todos. Y ustedes, quienes van a ayudarle, deben tener absoluta
convicción de eso. Él es el juez del pueblo y estamos enfrentando toda la
maquinaria.
Nuestro mayor valor es su hoja de vida. Y
nuestra herramienta central es el voto puerta a puerta, porque no hay
financiación. Estamos aquí para ayudar y trabajar por él.
En la carpeta van a encontrar quién es cada
candidato, qué aval tiene, sus fortalezas, sus amenazas, y sus referencias
bibliográficas. El único que aparece completamente limpio es Rubén.
En lo técnico no voy a extenderme, pero sí les
digo una cosa: él tiene un proyecto de monorriel como parte de un
sistema multimodal. Muchos no saben qué es un monorriel: funciona a unos
7 metros de altura, sobre columnas, con un tránsito fluido. La primera etapa va
de Bucaramanga a Floridablanca; la segunda, a Girón; la tercera, a Lebrija.
—¿Y el norte? —preguntan.
El norte puede conectarse por cable aéreo o
con buses eléctricos del sistema multimodal. El presidente tiene disponibilidad
para cofinanciar transporte limpio. Recuerden que desde el gobierno Duque se
exigió que el 10–15% del transporte público fuera eléctrico en 2023, y no se ha
cumplido porque al sector transportador no le conviene.
Este tema es amplio, así que propongo algo:
necesitamos una reunión específica para definir estrategias de publicidad
escrita, publicidad digital, agenda de reuniones, y el desempeño
cognitivo del candidato, porque él hará entre 20 y 40 visitas diarias. El
desgaste será alto y debemos organizar bien los horarios.
Lo que tienen en sus manos es una
investigación base con fuentes verificables. Y recuerden: solo tenemos 20 días
efectivos. Los demás días son festivos o reuniones ya comprometidas.
(Tratan de interrumpirlo.)
—Un momento, que ya cierro —dice él.
Interrupción para fotografías
—Venga, las fotos, las fotos…
—Eso, “con el juez a la Alcaldía”.
—Uno, dos y tres…
—Otra más… con el puño…
—Listo.
Retoma del equipo de comunicaciones:
Como dijo Marlon, Alfredo y Raúl, es clave
trabajar con la base. Ya somos un grupo que entiende el método y que tiene
acceso a grupos de WhatsApp. Compañero de marketing político: no olvide
reclutar jóvenes que operen los grupos masivos, que traduzcan contenidos y
multipliquen los mensajes.
Tenemos que movernos rápido. Ya envié al juez
una propuesta de trabajo para los próximos 20 días. Si la aprobamos, avanzamos
también con el panel temático, o con la dinámica “Tómese un café con el
juez y hágale una pregunta”. Podemos hacer sesiones nocturnas, tipo 8 p.m.,
para que el candidato responda preguntas directas de la gente. Eso engancha más
que un discurso largo.
Le haré llegar la propuesta completa para no
alargar la reunión.
Armando Rojas: Con el compañero Alfredo debemos coordinar un
equipo dedicado a la parte organizativa. Ya tenemos los miércoles como día
fijo. También podemos programar encuentros por comuna: por ejemplo, charla con
la comunidad 12 en la mañana, que se llame “Charlas con la comunidad”.
—Rubén, una pregunta: ¿día por medio? ¿Tres
veces a la semana?
—Son 20 días —responden—. Yo le jalo a la
capacidad de ustedes.
—Puede ser tres por día —dicen—. Tres
reuniones diarias para lograr 18 semanales.
Así cubrimos todas las comunas.
El “puerta a puerta” será para los
últimos ocho días. Por ahora, redes sociales.
Propuesta logística del gerente de campaña:
Esto, con el gerente de campaña, que es
Mauricio:
Vamos a imprimir unas carteleras grandes por
comuna para que cada equipo los use en las reuniones del miércoles y
sábado. La tarea es: contacten en cada comuna a sus conocidos. Del 1 al 17.
Cuando lleguen el miércoles, cada uno entrega su lista: nombre, teléfono y
comuna. Con eso programamos las reuniones.
Nos quedan 20 días. Tenemos tres
corregimientos. Son 20 territorios. Los corregimientos deben hacerse sábado y
domingo porque entre semana la gente trabaja. Es complejo pero posible.
Rubén Fernando Morales Rey: —A mí me pidieron 150 volantes el primer día,
luego 200, luego 300 —dice uno—. Yo mandé los 150 porque fue lo que pude pagar
de mi pensión.
A mí aún no me ha llegado lo que debe llegar:
el apoyo económico de los partidos que me respaldan. Yo sé que de alguno de
ellos saldrá financiación, porque es imposible que no aporten. Aquí hay luchas
por las Cámaras, por el Senado, y por quienes caminan con nosotros en esta
campaña. Es lógico que, tarde o temprano, ellos ayuden, y eso mejorará la
situación para cubrir el día de elecciones, que es el más costoso.
Yo saqué un crédito, y en unos siete días me
llega ese desembolso. Lo necesito para comprar un carro. Como saben, perdí el
anterior, y en estos ocho días debo conseguir uno. Cuando me vean llegar en
carro nuevo, no piensen que la campaña me lo regaló: lo estoy sacando con mi
trabajo, con mi salario. Ya saben cómo es la gente: “Ah, Morales llegó con
carro nuevo, ya lo financiaron”. No. Eso lo pago yo.
Sandrita Pinzón: Algo que nos ha dado independencia en esta
escuela política es la autogestión de recursos. ¿Cómo empezamos? Con una
vaca: para el chocolate, la leche, el pan, el queso… así sobrevivimos mucho
tiempo, incluso ante la molestia de algunos, porque no dependíamos de nadie,
solo de la voluntad y solidaridad de todos. Entonces, ¿por qué no seguimos con
esa misma lógica?
Por ejemplo, hoy, para financiar la siguiente
reunión —para llevar galletas, tinto, chocolate, lo que sea que queramos
compartir— podemos pasar una bolsita, hacer la vaca, y con lo que se recoja
financiamos el encuentro siguiente. Aquí está la vaca de la reunión de hoy. La
hacemos entre todas las mesas.
Pero pongan atención a la idea: organicemos
algo concreto.
La próxima reunión será el miércoles. No,
perdón: ordenemos esto bien.
Luis Alfresdo Muñoz: —La reunión de la dirección será el martes
—aclara Alfredo—, con el documento que ya tienen.
Mañana hay una reunión del candidato con los
trabajadores de la UIS. Mañana les confirmo la hora.
El martes, en la tarde, tenemos sesión de
coordinación.
Y el miércoles nos reunimos todos en El Solar,
como quedamos. Ya hablé con América y con la fiscal: ambas confirmaron. Está
todo acordado.
—Yo tengo la red con 5.000 empleados —dice
Luis Alfredo—. Entonces ya tenemos dirección.
—¿Ya le diste la dirección al Negro?
—preguntan.
—El Negro es el de Santa. Sí, mañana va. En la
mañana le doy la dirección y la hora —responde otro.
Listo. Y para todos: el miércoles, reunión
general.
Sobre la financiación:
Juan Manuel Gonzalez: Es muy claro lo que usted dice: no es bueno
deberle plata a nadie. Lo que estamos haciendo son aportes voluntarios,
parte de la autogestión de la campaña. Habrá personas que colaboren, pero hay
que ser sinceros: también se requiere presupuesto para los actos
administrativos, para quienes estarán todo el día acompañando al candidato,
para logística mínima.
Marlón Marín: Podemos economizar en muchos frentes, y el
compañero Mauricio ya tendrá adelantada parte de esa planeación dentro de la
gerencia. Pero debemos definir con claridad qué gastos administrativos son
inevitables y cuánto puede irse en un mes.
Listo, terminamos.

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